Resiliencia - Mujer

¿Se aprende a ser Resiliente?

¿Resiliente?

Si, definitivamente sí, las mismas experiencias nos van mostrando las capacidades que tenemos para transitar este camino que se llama vida y ser resiliente.

La resiliencia se entiende como la capacidad del ser humano para hacer frente a las adversidades de la vida, superarlas y ser transformado positivamente por ellas” -Edith Grotberg-.

Desde que nacemos nos enfrentamos a retos y transformaciones, experimentamos situaciones complejas que nos hacen evolucionar, sufrimos perdidas de cualquier tipo y nos expones a múltiples cambios que nos pueden paralizar o impulsar, todo dependerá de como lo asumimos.

Ante las crisis encontramos a dos tipos de personas

  • Las que se resisten y paralizan.

  • Las que viven el duelo, aprenden y se transforman para continuar.

Este segundo grupo de personas están dotadas de resiliencia saben que esos momentos de crisis no serán eternos y que su futuro dependerá de la manera en que reaccionen.

Nos toca revisar como estamos conectados a la vida, y es precisamente hasta que vivimos alguna crisis que nos toca explorar por nuestra propia cuenta y/o con ayuda de otros, a ser resilientes y continuar.

Proceso para ser resilientes

No se trata de que nuestra reacción ante estos acontecimientos tenga que ser positiva, porque es casi imposible no sentir dolor cuando se pierde la estima de algún ser querido, cuando fallece una persona cercana, cuando se emigra, o cuando las cosas simplemente no salen como esperabas.

¿Cómo se puede?

Viviendo el proceso en el tiempo que nos corresponde. Es como un paso a paso que empieza por aceptar lo que nos está pasando, vivir ese duelo, adaptarse a la nueva realidad y buscar los aprendizajes que nos deja esa experiencia.

Resiliencia

Principales técnicas para ser resiliente

Entre tanta información al respecto, entre el repaso de varias historias inspiradoras, reunimos a continuación varias técnicas que los expertos nos aconsejan.

1. Combinar la auto-observación, autoconocimiento y la inversión de tiempo en nosotros mismos:

Para conocernos mejor y fortalecer nuestras cualidades, así como para entender hasta donde somos capaces de llegar. Se trata de identificar nuestros recursos y nuestras carencias. 

2. Confiar:

En nosotros, en nuestras capacidades, identificarlas y fortalecerlas.

3. Ser flexibles:

Con nosotros mismos, tolerando momentos de malestar sin culparnos, permitiéndonos sentir. Equilibrar nuestros recursos, sin caer en la autoexigencia o el perfeccionismo.

4. Actitud positiva:

Con humor y sonrisa ante las dificultades, fomentando emociones placenteras; los momentos agradables, distendidos, divertidos, te ayudarán a desconectar, a liberar tensión y recobrar fuerzas. Fomenta las ilusiones, las motivaciones y la esperanza.

5. Aprender:

De lo que nos sucede con un enfoque positivo. Una dificultad puede ser una oportunidad para aprender y entrenar nuestras capacidades. Aprender de la experiencia.

6. Cultivar la salud emocional:

Trabajando el equilibrio emocional, identificando, analizando y regulando lo que sentimos.

7. Comparte emociones:

Ser expresivo, liberar las emociones ante situaciones adversas, expresar lo que se siente y piensa. Esto ayudará a liberar tensión acumulada. Es muy inteligente dejarse ayudar y pedir ayuda cuando se necesite.

8. Contacto social:

Elegir con quién o quiénes queremos estar, con quién queremos crecer, aprender y compartir nuestro tiempo. El contacto social nos hace tener una mente más abierta, más flexible, más tolerante ante las circunstancias.

Cultivar un círculo de amistades cercanas y buenas relaciones familiares, porque estas son la personas que nos van a escuchar y apoyar en los momentos difíciles, haciéndonos más resilientes.

9. Establecer límites al control:

Es normal querer tener certidumbres, certezas, la seguridad y la tranquilidad de saber lo que va a ocurrir, pero no es posible tenerlo todo bajo control.

10. Desarrollar metas y objetivos:

Establecer metas realistas que nos ayuden a empezar a cambiar las cosas que deseamos cambiar. Hacer que las cosas sucedan con regularidad, aunque sólo suponga un pequeño paso en la dirección hacia la que se desee avanzar.

11. Cuidarse:

Mejorar la salud física es vital para estar aptos y con la energía necesaria que demanda el ser resiliente. Una persona resiliente se cuida diariamente para contrarrestar los efectos que generan las situaciones de adversidad.

Tomarte tiempo para descansar y recuperar fuerzas, sabiendo lo que puedes exigirte y cuándo debes parar, también te hace una persona más resiliente.

12. Ser Creativos:

Las personas resilientes serán capaces de darle la vuelta al problema. De hacer algo bonito después de pasar por una situación traumática.

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13. Cuidar a dónde se lleva la atención:

Algunas emociones, como la ansiedad, la inquietud, el nerviosismo o el enfado, pueden dificultarnos a la hora de interpretar la realidad. Lo ideal es tener una visión del conjunto y centrarse en lo racional, en lo objetivo.

14. Utilizar pensamientos constructivos:

Pensar de forma realista, es decir, no ver los problemas o las crisis como catástrofes, sino como retos que se deben superar. Procurar tener una perspectiva amplia y pensar que esos problemas no van a durar para siempre, sino que acabarán pasando y se superaran.

15. Vivir a pesar del miedo:

Dejemos de sentirnos atrapados por nuestros pensamientos, y por las emociones como el miedo, la impotencia o la vulnerabilidad, trabajando diariamente en la aceptación y la regulación de esas emociones. Una práctica muy efectiva para controlar el miedo, es enfrentándolo, hablándole de frente lo neutralizamos.   

Los pilares

Lo anterior nos lleva a concluir que los pilares de la resiliencia son los siguientes:

  • Capacidad de introspección.
  • Motivación.
  • Autorregulación emocional.
  • Actitud positiva y autoconfianza.

La resiliencia es parte de la inteligencia emocional por lo tanto se puede aprender y desarrollar. Todos podemos ser resilientes en la medida que lo decidamos. Por ello es importante que desde pequeños eduquemos a los niños para que sean personas fuertes y responsables, enseñándoles a hacer frente a todas las contrariedades que se les puedan presentar a lo largo de su vida.

Las personas que aprenden a ser resilientes, no se quedan en el problema, no se quedan en la anécdota de sus vidas, aprenden y continúan.

Asumen las crisis o adversidades, como un cambio de punto de vista, como la posibilidad de empezar a ver las cosas diferentes.

“La vida no se hace más fácil o más indulgente, nosotros nos hacemos más fuertes y resilientes”- Steve Maraboli.

A todos de alguna forma nos tocó aprender, ¡cuéntanos de tu experiencia! ¿Qué más nos sugieres para ser resilientes?.

Mayra Rengifo

Guía para ser una Mujer Poderosa

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