Reinvención

Cuando la reinvención toca tu puerta y te saca del área de confort

Pareciera que esta de moda, sin embargo, nos ha tocado reinventarnos de muchas formas incluso desde que iniciamos nuestros estudios, desde que empezamos una relación. También cuando pasamos a ser madres, en fin, nos ha tocado vivir la reinvención de cualquier manera.

La reinvención pareciera ser igual a una revolución extrema. Nos saca del área de confort y nos invita a ver alternativas para continuar aprendiendo, evolucionando y viviendo de la mejor forma posible.

¿Cuál es el principal reto en un proceso de reinvención?

Desde la realidad de cada uno, desde las mismas diferencias en estilo de vida, capacidades, limitaciones y recursos, muchos coincidimos en que el miedo es el principal reto, en este caso a controlar.

¿Qué hacer ante el miedo?

Mirarlo de frente, si, es la mejor forma de neutralizarlo. Cuando identificamos a que le tenemos miedo, podemos entonces enfocarnos en trabajar para hacerlo nuestro compañero de viaje y no nuestro enemigo.

Salir de nuestra área de confort

Por muchos años puede ejercer mi profesión y más allá; tuve un empleo bien remunerado que garantizó un ingreso mensual suficiente para cubrir nuestras necesidades.

Yo lo tuve, y lo mejor es que fui feliz, no era un simple trabajo, eran experiencias enriquecedoras a nivel personal y profesional. Pude lograr con éxito muchas posiciones en la empresa durante 20 años, lo viví intensamente y entre sus altos y bajos, fue realmente maravilloso.

Los peros:

  • Me acomodé solo con un ingreso, al 15 y 30 de cada mes.
  • Por falta de tiempo o simplemente excusas, no continué la formación académica, más allá de cursos y talleres que fortalecieron la parte técnica del desempeño.
  • Me apasionaba mucho lo que hacía, que me olvidé de mi y de mi salud, me acobarda de ella cuando sentía alguna molestia o cuando el deseo de ser madre aparecía.
  • Le resté tiempo a la pareja y a la familia.

Cuando me convertí en madre empecé a cuestionarme, por el tiempo que le dedicaba al trabajo vs. el tiempo para mi familia. Busqué la forma de llegar a un equilibrio y no necesariamente lo logré, pasaron muchas cosas que hoy me afirman que el exceso tuvo consecuencias.  

Si no hubiese llegado a mi vida la necesidad de emigrar, nunca me hubiese decidido a salir de mi área de confort, a pesar de los peros. No veía razón alguna porque estaba feliz y cómoda con lo que hacía.

Toco salir, no lo decidí con amor, pero si por amor a mis hijos me toco desprenderme de todo y fue cuando empezó el proceso de reinvención.

Las fases:

  • La primera, fue el duelo, dejar a mi gente, a mi tierra e incluso a los problemas que no me dio tiempo de resolver, me hizo vivir un duelo que al principio me negué a vivirlo porque sencillamente “yo era valiente”, si, que estupidez, no sabia que las mujeres valientes lo son más por superar crisis y aprender de ellas.
  • La próxima fue entender que lo que fui, que lo que hacía antes y lo que me reconocían, no servía de nada en otros lados donde apenas era una extraña. Entender que más que ventajas tenía muchas desventajas, algo de barreras culturales, la competencia era muy alta, hasta la edad, si, mi edad me sacaba del promedio y muchas oportunidades no se pudieron aprovechar.
  • Por consiguiente, aceptar, no quedaba otra opción que aceptar que todo había cambiado y que había que empezar de nuevo, inclusive había que mirar otras opciones y terminar de salir del área donde me había aprendido a desenvolver y a ganar la vida.
  • Por último, el indagar e ir descubriendo que podría hacer para reinventarme y sobrevivir a la crisis que estaba atravesando.

Sin duda y por mi experiencia, así como la de muchos, estás son las primeras etapas del proceso que iniciamos cuando salimos de nuestra zona de confort y nos enrumbamos a la reinvención.

Herramientas:

Si a uno lo preparan para la reinvención, así como preparan a los militares para que se enfrente a posibles enfrentamientos o a una guerra, fuese un camino menos espinoso y más claro. Porque fácil no lo será, pero si contáramos con herramientas desde el principio, incluso desde niños, no sería tan complejo.

Si en los colegios hubiese una materia, al menos una, en la que nos enseñaran sobre la verdadera reinvención desde adentro, donde nos mostraran las herramientas de la inteligencia emocional para enfrentar y superar las crisis, el mundo sería más amigable.

Existe un podcast que les recomiendo, se llama “En Defensa Propia” de la reconocida animadora #Erikadelavega, donde podrán revisar muchas historias de reinvención, se aprende y se toman datos para aplicar a nuestro propio proceso, uno de esos aprendizajes es el siguiente: “La reinvención es un camino, no un destino”.

Antes de repasar algunas herramientas, ideal si nos preguntamos:

  • ¿Cuál es mi propósito de vida?

Puede ser que, entre dudas e incertidumbres, no logremos sincerar con facilidad esa visión de vida basada en nuestro propósito, les confieso que toma tiempo.

Además, todo empieza por un viaje interior que te invita a definir o redefinir tu meta.

Revisemos algunas recomendaciones que inician con interrogantes:

¿Qué es lo que más me gusta hacer?

Desde un simple oficio que te guste, hasta la tarea más ambiciosa, seguramente te sorprenderás cuando realices la lista de todas las opciones.

Reinventarse

¿Quién o quiénes hacen eso mismo que te gustaría hacer?

Es como investigar la competencia, en ese proceso puedes encontrar una realidad que te rete o te espante, quizás puedas darte cuenta de que eso que tanto querías hacer en realidad no lo es. Entonces toca pasar a la siguiente actividad de tu lista de opciones.

Medita, ora, silencia tu mente y lleva tu energía nuevamente a la pregunta ¿Qué es lo que realmente te gustaría hacer?

Se comprensiva y compasiva contigo misma. Si has pasado un largo tiempo en un mismo empleo u ocupación tal vez tengas ciertas creencias que no te apoyen en este proceso de cambio. Visualízate cómo, cuándo, donde y con quien lo haces.

¿Conoces tus cualidades y habilidades?

Realiza un inventario de cualidades, habilidades aprendidas y habilidades natas y pregúntate como podrías usarlas en cada una de las actividades o lista de opciones que respondiste en le primera pregunta.

¿Te has planteado una o varias metas?

Escribe al menos una meta, en tiempo presente, positiva, con límite de tiempo, real, específica, cuantificable, coherente con tus valores y ve tras ella.

¿Sabes con que recursos cuentas?

Reinvención

Es importante que hagas un inventario de los recursos económicos, humanos y de conocimientos o habilidades que necesites para reinventarte. Algunas cualidades que necesitas para reinventarte es ser disciplinado, consistente, persistente, comprometido, responsable, organizado, tolerante y determinado.

¿Se te está dificultando el proceso de reinvención?

Revisa o identifica que creencias están limitando la posibilidad de reinventarte y que valores las está sosteniendo.

Una estrategia

Pasa a la acción con fe, con optimismo y con la certeza de que mientras tengas vida y salud, puedes intentarlo tantas veces sean necesarias hasta lograrlo.

Mi mayor triunfo hasta el momento, ha sido: INTENTARLO creyendo en mí y en el Dios que me da fuerzas a diario.

¡Éxito en tu proceso!

Cuéntanos sobre tu experiencia, así nos regalas tips para continuar este camino.

Mayra Rengifo

Guía para ser una Mujer Poderosa

También te puede interesar:

¿Qué piensas sobre este tema? Deja tu comentario...

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *