Madre a los 40

Madre a los 40

El deseo y el miedo de una madre a los 40

Estaba cerca de cumplir los 40, ya tenía un hijo de 10 años y moría por tener una niña.

Estaba a punto de resignarme, biológicamente era muy tarde; eso era lo que había entendido de tantas lecturas al respecto.

El deseo de tener otro bebe, era más grande que el miedo y volví a investigar, eso sí, en silencio, porque ya estaba etiquetada de “persona mayor” para tener un bebe.

Todo lo que investigué sobre ser madre a los 40, me decía lo mismo, pero lo empecé a comprender mejor.

La teoría 

“Las mujeres a partir de los 35 años empiezan a perder de forma progresiva el potencial reproductivo. Desde el punto de vista biológico, no se está tan bien preparado para tener un hijo como cuando teníamos entre 25 y 35 años. Por ejemplo, nuestra reserva ovárica está bajo mínimos y los óvulos son de peor calidad, el embarazo natural es más difícil de conseguir y los tratamientos de fecundación in vitro son menos eficaces, bajando hasta un 15% – 18% su efectividad entre las mujeres de 40 y 41 años. Esto provoca que estas mujeres se enfrenten a una mayor tasa de abortos. Más edad, más pérdidas de bebés”.

La complicidad

De manera muy sumisa le comentaba a una de mis grandes amigas, que me hubiese gustado tener otro hijo, en realidad una niña.

Ella, igual que yo, solo tenía un hijo y ya no vivía con ella, en su nostalgia personal de haberse quedado con un bebe y no haber podido tener al menos otro, me animó sin darse cuenta, ella, tan oportuna y acertada con sus palabras, sin saberlo me dio el impulso que necesitaba.

El Padre

Pero faltaba la otra mitad, faltaba la decisión del padre, ese que después de querer tener cinco hijos, paso a decirme que mejor nos quedábamos con uno, tanto que transcurrieron 10 años para hablar seriamente del tema.

No puedo describir lo que él sentía al respecto, sus actitudes muchas veces me confundían, no quiero juzgarlo jamás, más bien hasta perdón le pedía en silencio porque en el fondo sentía que mi deseo de volver a tener un hijo lo estaba presionando tanto, que se comprometía con pocas palabras hasta que lo intentamos.

El reloj biológico

Se agotaba el tiempo, era como una carrera, todo debía ocurrir antes de cumplir 40, incluso estaba subida de peso y hasta eso lo metí en el plan antes de que llegaran los 40.

Una locura, me culpe tanto, tantas noches sin dormir, tantas lagrimas porque me sentía culpable de no poder lograr mi segundo bebe antes de los 40, matemáticamente hablando era imposible, las cuentas no daban, la culpa, el miedo y el deseo peleaban a diario.

Era como si el mundo se acabaría el día que cumpliera 40.

Llegó el día de la decepción

Entre el sí y el no, entre el dejarlo así y el intentarlo, llegó uno de los días más decepcionantes, manche, me llegó la menstruación.

Unos días después decidí visitar a mi ginecólogo, con la excusa de que me quería hacer un chequeo y ponerme en control, en el fondo quería que me dijera otra cosa, que ocurriera un milagro.

El milagro

Tanta era mi fe, que, en medio de la consulta, apenas el Dr. me hacía la ecografía, escuche “tienes un bojotico (una pelotica) algo sospechoso”. ¿Cómo es eso Dr.? Explíqueme por favor. “Si, es un cúmulo de sangre, sospecho que estás embarazada”.

¿Qué?, “sí mija, creo que estás embarazada, ve y realízate ahora mismo una prueba de sangre y en unas 4 horas salimos de duda. Porque de estar embarazada tendrías apenas unas 5 semanas, muy poco tiempo como para detectar vida a través de la ecografía”.

Fueron las 4 horas más largas de mi vida, no quise que él me retirara los resultados, no quise que me los enviaran, no le conté a nadie, y fui yo misma a buscar los resultados de la prueba.

Clarito, muy clarito, decía POSITIVO. Podía ser madre a los 40. 

Me sabotearon otros miedos

Tenía que esperar al menos 3 semanas para volver a revisar con la ecografía si el embrión estaba vivo.

En ese tiempo, me cuestioné severamente haber quedado embarazada tan tarde, y además con sobrepeso.

Era navidad, todos bailaban, tomaban licor y yo sensata, cuidándome tanto como creía que debía hacerlo, porque cualquier paso en falso podría arruinarlo todo.

No quería contarlo hasta estar segura de que todo estuviera bien, no aguante y le conté a mis mejores amigas y a mi hermana, gracias a ellas pude abrir la mente, ser más positiva, cultivar la paciencia y fortalecer la fe.

Pasaron las 3 semanas, y llegó el día en que el Dr. me dijera “no solo te reconfirmo que estás embarazada, sino que todo está en orden, tu bebe empieza a crecer”.  

Acciones ante el miedo y el riesgo de ser una madre a los 40

  • Controlar el miedo con información clara y precisa acerca de los riesgos.
  • Ajustar el estilo de vida, la alimentación, el ritmo de trabajo, evitar el estrés.
  • Control y consultas de todas las dudas posibles al experto y amigo, a mi Doctor.
  • Establecer contacto y conocer las experiencias de otras madres de la misma edad.
  • Vivir a plenitud esa etapa, mi etapa, la de mi esposo y la de mi hijo mayor.
  • Compartir en su momento la alegría con los seres queridos, esa energía hacía que tanto el bebe como yo, nos sintiéramos seguros.
  • Estar conscientes de que los riesgos seguían hasta incluso el nacimiento del bebe y atender a tiempo, de manera preventiva inclusive, cualquier alerta.
  • Practicarnos en su momento la prueba de la amniocentesis, en la cual se examinó el líquido amniótico. Para analizar las células del feto que flotan en el líquido y detectar si existían o no anomalías cromosómicas, como el síndrome de Down. En nuestro caso, todo salió bien, dentro de lo normal.
  • Dedicar tiempo a la ilusión de preparar su llegada.

Llegada del bebe - Madre a los 40

  • De entrenarme nuevamente como madre, porque había pasado tanto tiempo desde mi primer bebe, que muchas cosas habían olvidado.
  • Comprender que no solo eran otros tiempos, sino que yo era otra, estaba mucho más madura y vivía de manera diferente esa emoción.
  • Busque ayuda psicológica y me apoye en la práctica del Yoga para enfrentar conflictos emocionales que lamentablemente aparecieron en medio de tanta felicidad.
  • Por sobre todas las cosas, me aferre a mi fe, a mi Dios.

Llegó el gran día

40 años y 2 meses cumplidos, cesaría planificada, un 11 de agosto, estaba todo listo en la clínica y en casa también. Gracias primeramente a Dios, a mi hermana, a tantas personas bellas que me ayudaron, a mi hijo mayor y a mi esposo; yo estaba allí, lista para entrar a quirófano, recibiendo los mejores deseos y bendiciones de mucha gente.

Pasada las 8 am, el Dr. Herrera me mostró a mi hijo, rosadito, no quiso llorar, algo me decía que no estaba bien, pero debía confiar y dedicarme a recuperarme.

Se lo llevaron, luego me enteré que lo debieron ingresar a cuidados intensivos porque al nacer había tenido una dificultad, su sistema respiratorio no estaba bien.

¿Qué creen?, me pasó de todo por la mente y en medio del dolor, creí que había tenido la culpa por mis 40 años.

Pero, no, no tenía nada que ver, hasta conversamos con el pediatra de mi hijo mayor y nos explicaba que estaba dentro de los riesgos de cualquier parto, que en pocos días lo superaría, y así fue, casi una semana después Luis David ya estaba listo para salir de la incubadora e irse a casa, a su hogar, ese que preparamos con tanto amor para él.

Pues sí, tuve a mi segundo hijo, pude ser madre a los 40 años a pesar de los miedos y de los riesgos. Hoy sigue creciendo sano y feliz, gracias a Dios.

Madre a los 40

Lo que tienes que saber si decides ser madre a los 40

Tiempo en contra:

Ser consciente de que tienes el tiempo en tu contra.

Condiciones de los ovarios:

De que tu reserva ovárica es menor.

Mantenerse informada:

Es fundamental tener toda la información para que la mujer afronte un proceso que en principio no es fácil. No dudar en preguntar.

Riegos o anomalías:

De que hay más probabilidades de que el futuro bebé pueda tener alguna anomalía, pero que gracias a la ciencia ahora se puede prever y actuar en consecuencia.

Incidencias de aborto:

De que tendrá más complicaciones en el embarazo, partiendo de la premisa de que este no es una enfermedad, con el aumento de la edad se pueden producir con mayor incidencia los abortos espontáneos. 

Tiempo óptimo:

A partir de la semana 12 este riesgo disminuye.

Prevención:

Es necesario prever las posibles complicaciones que puedan surgir, desde la fecundación hasta el parto, de esa forma se minimizan las sorpresas y atiende con tiempo cualquier irregularidad.

¡Dios y la vida me premió con dos hijos, aun y a pesar de los miedos!

Si fuiste madre a los 40, o conoces la historia de alguna, cuéntanos como venció el miedo.

Mayra Rengifo

Guía autocontrol niños

 

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