Ikigai

El Ikigai, una razón para vivir más y mejor

El Ikigai es una filosofía vital japonesa que nos invita a encontrar un propósito en la vida, una razón de ser que nos acerque a la felicidad. Está escondido en nuestro interior y requiere una exploración paciente para llegar a lo más profundo de nuestro ser y encontrarlo.

«El sentido de la vida», «la razón de vivir o de ser»

¿Cómo podemos describir el Ikigai?

  • Es aquello para lo que has nacido, aquello para lo que has venido a este planeta.
  • La razón por la que te deberías levantar todas las mañanas.
  • Lo que te inspira y motiva.
  • Puede significar varias cosas: desde felicidad hasta salud o, incluso, servicio a los demás.

Una realidad es que varía con cada persona, e incluso una misma persona tiene diferentes motivaciones en diferentes etapas de su vida, van evolucionando o cambiando, actualizándose no solo por edad sino por el entorno.

Los 4 pilares para encontrar el Ikigai

1.- Pasión / Afición

La primera tarea es la de descubrir lo que te apasiona, lo que amas de verdad, lo que no te cuesta realizar, lo que estarías haciendo todo el día si pudieras. “Tu Chispa”.

Ejemplo: cantar, bailar, escribir, dibujar, diseñar, hacer labor social, viajar, etc.

2.- Talento / Habilidades

Algo que se le da bien por naturaleza o a través del esfuerzo y el trabajo. Pregúntate:

¿Para que soy bueno?, ¿en qué profesión, tarea u oficio me puedo desenvolver bien?

Ejemplo: relaciones públicas, leyes, carpintería, estilismo, etc.

3.- Demanda / Mercado

Lo que los demás necesitan, un mercado con un problema que puedas solucionar. Por lo que puedes ayudar, enseñar, inspirar y construir para un grupo de personas en particular o la sociedad entera.

Ejemplo: en el mercado local se requieren ofertas relacionadas a la desinfectación, humificadores, ventilación artificial, etc.

4.- Valor / Por lo que te pagarían

Eso que podemos hacer bien, que nos agrada, que tenga demanda y además nos genere ingresos. Es la unión de eso que se te da bien y que además te pagan por ello.

De igual manera, va desde una profesión, tarea, oficio o inclusive un hobbie.

¿Dónde encuentro el Ikigai?

Justo en el centro, en la unión de los 4 pilares surge el Ikigai o propósito de vida.

La magia se da en el encuentro de estos pilares, que está dentro de ti, esperándote, queriendo hacerte feliz, y satisfecho/a con el camino que hayas elegido.

El Ikigai y su centro

¿Qué debemos hacer para encontrar nuestro Ikigai o propósito de vida?

Dicen los expertos que todos tenemos un Ikigai. La dificultad radica en encontrarlo, porque ello conlleva un arduo proceso de autoconocimiento y revisión personal. Y en ese proceso de revisión ideal preguntarnos por lo siguiente:

  • ¿Qué te motiva?
  • ¿Por qué sientes alegría?
  • ¿Qué te gusta hacer y que te gusta tanto que te hace perder la noción del tiempo?
  • ¿Aunque no te pagaran por ello, que harías por pasión?
  • ¿Qué harías si solo te quedasen unos días de vida?

La pasión es parte del Ikigai

  • ¿Si el dinero no fuera un problema, a que te dedicarías?
  • ¿Por qué causa estás dispuesto a luchar? ¿Cómo piensas salvar el mundo?
  • ¿Si pudieras ayudar a los demás, que harías por ellos? ¿Cómo puedes servir al mayor número de personas de la mejor manera posible?
  • ¿Cómo quieres ser recordado o recordada?
  • En los últimos 7 días, ¿qué has hecho que te haya dado una enorme sensación de satisfacción, de propósito?

Y así, muchas otras interrogantes que debemos plantearnos a manera de cuestionamiento y análisis, de lo que hemos hecho, lo hacemos y hacía donde queremos ir.

Claves de éxito

Personales

  • Comienza analizando lo que tienes delante.
  • Reflexiona acerca de por qué haces lo que haces.
  • Tómate tu tiempo para decidir. No es una tarea fácil y no se consigue tampoco en unos pocos días.
  • Revisa tu Ikigai de vez en cuando. Lo que es fundamental para ti con 20 años puede no serlo con 40.

Decisiones vitales

  • Mantente siempre activo, nunca te retires.
  • No comas hasta llenarte. También en la alimentación para una vida larga, «menos es más».
  • Sonríe. La buena actitud atrae buena energía y genera bienestar.
  • Reducir la prisa. Dedica uno o varios momentos al día para relajarse, hacer un alto. Desconectarnos por un momento de nuestras preocupaciones nos libera; bajar las revoluciones nos ayuda a tomar el impulso nuevamente para seguir con nuestras tareas.
  • Practicar la meditación, la contemplación, la oración, o simplemente tomar la siesta nos ayuda a cumplir con tal fin.

Meditar

 

Del entorno

  • Reconecta con la naturaleza. Necesitamos regularmente volver a ella para cargar las pilas del alma.
  • Da las gracias. Dedica un momento del día a dar las gracias y aumentarás tu caudal de felicidad. Vive el momento. Deja de lamentarte por el pasado y de temer el futuro. Todo lo que tienes es el día de hoy.
  • Rodéate de buenos amigos. Son el mejor elixir para disolver las preocupaciones: con una buena charla, contar y escuchar anécdotas que aligeren la existencia, pedir consejo, divertirnos juntos, compartir, soñar.
  • Ten presente que el Ikigai es siempre frágil ante el entorno.
  • Fe y espiritualidad. Tiene un efecto positivo en las personas y promueve la longevidad. Los sentidos de trascendencia y de legado al prójimo tienen una conexión íntima con las emociones y sentimientos.
  • La vida en familia. Ese núcleo que se llama hogar, que nos motiva e impulsa a diario, que muchas veces nos centra y nos compromete con ser la mejor versión de nosotros mismos. 

Conclusiones

  1. Encontrar el Ikigai contribuye a tener más posibilidades de una vida larga y saludable.
  2. Encontrado el motivo por el que levantarnos cada mañana, la siguiente fase sería lograrlo, trabajar cada día para alcanzarlo (o mantenerlo, si es que nos damos cuenta de que es algo que ya teníamos).
  3. Y marcarnos un plan y unos objetivos diarios que nos motiven a trabajar por nuestro Ikigai que, por cierto, no necesariamente tiene que ser un objetivo extraordinario; todo lo contrario, el Ikigai está muchas veces en las pequeñas cosas.
  4. El Ikigai o el propósito de vida no es algo estático, puede cambiar con los años. Revísalo de vez en cuando porque este es un mundo cambiante y los seres humanos también lo somos.
  5. No tengas problema en crear un propósito que a lo mejor mañana cambia. 

Mayra Rengifo

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