Manejando la frustración

Aprendiendo a manejar la Frustración

Aprendiendo a manejar la Frustración.

Empecemos por entender que la frustración es un sentimiento que se produce cuando las expectativas de una persona no se ven satisfechas al no poder conseguir lo pretendido.

Alguien me dijo una vez:

“No esperes nada a cambio, mejor déjate sorprender”.

Otro me decía:

“Las expectativas deben estar alineadas a la realidad que se vive”. 

Somos tercos y esperamos más allá de la realidad, porque más que expectativas son metas, sueños, deseos.

Seguimos aprendiendo a manejar la frustración, a diario nos toca, aprendemos a sincerar las expectativas sin dejar de soñar. Antes de ver una receta que nos puede ayudar a lograrlo, revisemos las siguientes listas de deseos que nos generan altas expectativas.

Manejando la frustración

Desde la mujer:

  • Ser feliz y bella a diario, vivir sin remordimientos y resentimientos.
  • Equivocarme y aprender, sacudir el polvo, las lágrimas y continuar.
  • Agradarme y sentirme bien con quién soy y cómo soy.
  • Liberarme, perdonar y sentir paz.
  • Deseo poder seguir proveyendo, aportando en la medida justa y por mis propios medios, lo que necesita mi familia y yo misma para vivir.
  • Ser madre eficiente y no perfecta.

Como pareja:

  • Ah!, también deseo compartir mi felicidad con un hombre, con la pareja que elegí, complementarnos y disfrutar, aprender y crecer juntos, quiero que me quieran tanto o más de lo que yo me quiero, deseo gustarle, que me guste y que la pasión no muera.

Desde la madre:

  • Estar cerca de mis hijos cuando sonrían.
  • Que la vida les premie y cuando no, que tengan la humildad para aceptarlo y el valor para enfrentar el duelo.
  • Deseo que la fortuna más grande e inagotable, sea la salud, la energía y sabiduría para vivir.
  • Prefiero no le den, solo deseo que la vida misma le enseñe a trabajar por lo que quieren y merecen.
  • Crean en ellos, crean en una energía divina que les haga estar en Dios y para Dios.
  • Que en cada aprendizaje, amargo o no, se conserve el espíritu de lucha y sean resilientes.
  • Sueño con que puedan vivir donde y como quieran, a pesar de mi misma y de lo que pude haber querido para ellos, que en esa libertad de escoger esté su autenticidad y felicidad.
  • Puedan sentir miedo, que se caigan y les duela, deseo puedan ser sensibles.
  • Que asuman la vida de una manera diferente a la mía, a pesar de mi misma, que encuentren ellos mismos las prácticas más sanas y efectivas para transitar este camino que llamamos vida.
  • Deseo construyan ellos mismos su mejor concepto del éxito y la felicidad, que aprendan a verlo en lo más simple y que se esfuercen por conseguirlo.

Manejando la frustración

Expectativas vs. Realidad.

La vida es bella y compleja a la vez. 

El mundo gira a una velocidad que no permite asimilar lo cambios tan pronto como se necesita.

La humanidad fue construyendo un concepto erróneo del éxito y la felicidad.

La educación tradicional discrimina calificándonos entre los superiores, promedios, regulares o malos.

La sociedad no es coherente con sus acciones y aun no se termina de aceptar la diversidad de género.

En los colegios y universidades, en las iglesias o templos, en las calles o en nuestros hogares, el tema de la inteligencia emocional, de las prácticas o herramientas para manejar crisis, pareciera cosa divina, que llega porque le pedimos a un Dios y no porque lo estudiamos, comprendemos y practicamos.

Los planes terrenales no siempre son iguales a los planes de nuestro Dios, son de colores distintos y mejor o peor aún, se dan en tiempos diferentes a los proyectados.

La brisa nos despeina y nos quejamos, llueve y queremos salga el sol, mucho sol y añoramos la lluvia.

El planeta y los animales luchan por sobrevivir a pesar de los excesos humanos.

Los niños padecen de enfermedades que los supera, que le apaga la sonrisa.

La ciencia y su química no siempre llega a tiempo para frenar la muerte.

La fe es atacada a diario, lucha por hacernos creer en nosotros mismos y es saboteada por el miedo y la frustración.

Manejando la frustración

Receta para seguir aprendiendo a manejar la frustración.

Sentir

Permitirnos cada emoción hasta comprender su mensaje.

Reconocer que nos sentimos frustrados

Parece obvio, pero debemos empezar por reconocer nuestros tropiezos o sentirnos desilusionados no nos convierte en personas débiles, todo lo contrario. Es parte de la inteligencia emocional, aprender a reconocer nuestras emociones, así como qué las origina.

Creer en nosotros mismos

En nuestras capacidades y fortalezas. Reconocer nuestras habilidades y cultivarlas para llegar aún más lejos.

Conocer nuestras limitaciones

Es importante saber hasta dónde podemos llegar y cuáles son las herramientas con las que disponemos para alcanzar las metas.

Distinguir entre deseos y necesidades

Ya que unos necesitan ser satisfechos inmediatamente y otros pueden esperar. No es preciso que nos convirtamos en personas caprichosas.

Controlar los impulsos y valorar las consecuencias de nuestros actos

Revisar las herramientas que nos brinda la ·inteligencia emocional”, aplicando técnicas sencillas podremos lograr el control emocional que nos conducirá hacia el equilibrio. 

Ser conscientes de que, muchas veces, el dolor o el sentimiento de fracaso tiene mucho de imaginario

Hacer una relación entre los fracasos y los éxitos, y notar que nuestra realidad se construye mucho más lentamente de lo que nuestros hemos querido.

Controlar el ambiente

En la medida de lo posible, evitar las cosas, personas o situaciones que nos puedan frustrar.

Ajustar la estrategia:

Considerar que toda caída es una oportunidad para reajustar la estrategia, conservando lo que nos funciona y desechando lo que no.

Meditar:

No sólo nos permite serenarnos, sino también ingresar a un estado de autoconciencia que nos ayuda a tener un mejor control de las emociones.

Aprendiendo a manejar la frustración

Desde la aceptación, la comprensión, la tranquilidad, seguiremos caminando hacia nuestros sueños, reconociendo que las cosas no ocurren cuando y como queremos.

«No desesperes, ni siquiera por el hecho de que no desesperas. Cuando todo parece terminado, surgen nuevas fuerzas. Eso significa que vives.»

-Franz Kafka-.

¿Y tu, que más le agregarías a la receta?, o cuéntanos si tienes otra que nos pueda funcionar. 

Curso Inteligencia emocional para la familia

 

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